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Todos llevamos cierta teologia con nosotros: la idea que tenemos de Dios (incluso cuando tenemos la idea de que no esta). La teologia que nos forjamos la sacamos, principalmente, de la Biblia, de una historia/cultura cambiante y de una filosofia inquisitiva.

La Biblia la escribieron personas que no solo sabia cosas de Dios, sino que vivian sus vidas con valor. Tenian agallas para dar un paso mas cuando fuese necesario, y modificaron sus vidas hasta extremos casi absurdos.
La historia/cultura ("del cristianismo") la escriben vidas cambiadas que lideran el impacto necesario para permanecer en los records, con creatividad y amor.
Una filosofia sana e inquisitiva esta enraizada en una realidad que tenemos que enfrentar lo queramos o no, incluso aunque solo sea para sobrevivir. Va mas allá de lo evidente para manejar lo evidente del día a dia.
Ergo,
Podemos darle las vueltas que queramos a toda las doctrinas del mundo y hablar como si saliesemos de la Reina-Valera 60. Pero una teologia que no nos lleva a tener valor, a apreciar el riesgo, a enfrentar el miedo y a modificar nuestras vidas, a situarnos en lo evidente del dia a dia con creatividad y amor, a tomar decisiones no por miedo sino por convicción es – por principio – defectuosa.
Y, ¿qué pasa con lo que es defectuoso?
CONTINUARÁ. . .
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