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Pero, ¿y si realmente hay alguien más allá? Alguien que sepa todo esto y que también lo desprecie. Pero si lo hay, si hay un Dios en la tierra, ¿por qué no destruye todo y pone orden? La respuesta no es sencilla, pero si existe un Dios justo y actuase conforme a un patrón infinito de justicia, ¿quién seria la persona que podría decir que está libre de haber roto en alguna ocasión ese código de justicia? Nuestra sociedad está enferma, de justicia, de amor, de misericordia, de una fuerza moral que nos oriente y dirija. La Biblia llama a esa enfermedad con
el nombre de pecado. ¿La Biblia? ¿Pero ese no es un libro
anticuado que sólo sirve para tranquilizar a las viejas? Detente
un momento. No cambies de página, escucha primero lo que ese
Libro tiene que decirte. Si tienes paciencia para leer hasta el final,
quizás descubras que ese Libro no tiene nada que ver con la religión,
es más, la Biblia condena la religión, la aborrece porque
la religión no es una solución para los problemas de la
raza humana. Volvamos pues a ese Libro, ¿qué dice sobre
el pecado? Dice que este mal se evidencia en ¿La solución? La solución no está en nosotros. No podemos borrar lo malo ya hecho, ni cambiar nuestra naturaleza. La solución está en Dios. Ese Dios tan despreciado por el hombre moderno. Tememos y rechazamos a Dios porque Él tiene todo el derecho sobre nosotros al habernos creado. Lo sabemos y la humanidad lo odia más aún porque quiere vivir como le apetezca, provocando más pecado. E inventamos las religiones y las filosofías para escapar de las exigencias de Dios, para poder dormir nuestras conciencias y excusar nuestro comportamiento. Dios lo sabe, pero nos ama. Podría con su poder destruirnos para siempre, pero su amor nos ha dado una segunda oportunidad. Es muy importante que cada persona se dé cuenta de esto. Dios tiene que condenar, como Juez y representante de la Justicia misma, a los hombres pecadores. Si no lo hiciera, el orden mismo del universo y su propia existencia se verían trastocados. Pero, si la justicia de Dios es tan severa, ¿qué hay de su amor? Pues bien, su amor se revela en que Él mismo tuvo que enviar a su Hijo Unigénito a ocupar nuestro puesto en el lugar de ejecución. Por ese motivo, Jesús se hizo hombre porque para ser el sustituto de un hombre pecador, es necesario que el sustituto sea también un hombre verdadero y a su vez, no tener pecado. Sólo un Ser a la vez Dios y hombre podría cumplir estas condiciones. ¿En qué me baso para
alcanzar esta conclusión? Veamos. Si el sustituto tiene que ser
perfecto para que sea válido, y entonces yo quede libre de la
condena, entonces, un ser pecador no me sirve. Esto ya excluye a todos
los demás seres humanos, y también a los demonios (ahora
puede que no puedas creer en ellos, pero piensa que si creyeras en espíritus
inmundos, estos no podrían servir como tu sustituto). Ahora bien,
tampoco sirven los ángeles, o cualquier otro ser creado, porque
no podrían ser sustitutos al no tener la naturaleza humana. Un
ángel podría ocupar Por eso Jesús dejó su gloria celestial y se humilló a tomar forma humana en el seno de la María. Por eso, Jesús permitió que lo matasen en una cruz, símbolo de la muerte más vergonzosa, donde quedó más que evidenciado el horror del pecado. Por eso también resucitó de entre los muertos, ya que Él que es el origen de la vida, no podía quedar retenido por la muerte. Así pues, Jesús saldó nuestros pecados pasados, presentes y futuros en la cruz. Pero también proveyó de una regeneración interna de nuestro espíritu, un cambio de status a los ojos de Dios, que transforma nuestra naturaleza pecadora. Pero, ¿cómo puedes,
estimado internauta, aceptar este mensaje y sus beneficios? Primero,
debes reconocerte a ti mismo como lo que eres, un pecador sin solución.
Díselo a Dios. Pero sepas que esa oración sólo
es válida si estás realmente arrepentido de tus pecados,
harto de ellos, dispuesto a que Dios te cambie, dolorido por haber sido
la causa de la muerte de Jesús. Esto es el arrepentimiento. En
esa misma oración tienes que decirle a Dios que aceptas gratuitamente
y de buena voluntad la muerte sustitutoria de Jesús en tu lugar.
Si no aceptas el perdón que se ofrece en ¿Ves ahora la diferencia entre la religión y el mensaje de la Biblia? Todas las religiones, incluso las denominadas cristianas -catolicismo, muchas ramas del protestantismo y los ortodoxos-, enseñan que para ir al cielo hay que ser bueno y hacer cosas buenas. La Biblia dice todo lo contrario. Dice que somos malos. Todos. Y que Dios ama a los malos, tanto como para poner Él de su parte todo lo necesario para que podamos ir al cielo. La paz con Dios no se gana, como se cree normalmente, sino que la han ganado para nosotros. Jesús la ganó para nosotros en la cruz. Es su regalo. Pero como todos los regalos, aquellos que lo van a recibir tienen primero que aceptarlo. ¿Qué harás tú?Si quieres saber más acerca del mensaje que acabas de recibir a través de esta lectura, ponte en contácto con nosotros a través del correo electrónico info@elatrio.net y trataremos de resolver a tus preguntas o quizá poder atenderte personalmente a través de alguna persona de tu país.
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Equipo ElAtrio.Net |
Revisado el
7-11-2004
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