 Desde
esta sección no deseamos resultar ofensivos hacia nada ni nadie.
 Nuestra
intención es simplemente ofrecer la posibilidad de una diversión
con chistes que no resulten de mal gusto, ni que provoquen la
humillación de ninguna persona o colectivo.
 Si
a pesar de nuestras buenas intenciones, alguna persona se siente
ofendida por los contenidos o los temas tratados, le rogamos de
antemano que nos disculpe.
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Un niño le grita a su padre:
- ¡Papá, los mosquitos no me
dejan dormir, me están picando...!.
A lo que el padre responde:
- Bueno, hijo, apaga la luz y duerme.
El niño apaga la luz y, pasado un rato, entra
en su habitación una luciérnaga. El niño grita
de nuevo:
- ¡Papá, ahora me están
buscando con una linterna!.

- Señor, mi gato acaba
de matar a su perro.
- ¿Qué dice?, si mi perro es
un doberman....
- Ya lo sé, pero mi gato es hidráulico.

El capitán de un barco, de
noche, ve unas luces dirigiéndose directamente hacia él,
y rápidamente intenta hablar con el otro capitán por radio.
- Aquí el capitán del Invencible,
dirigiéndose a barco no identificado, estamos en rumbo de colisión,
cambie su rumbo 10 grados al sur. Cambio...
- Rectifique usted su rumbo 10 grados al norte.
Cambio.
- Oiga, que soy un capitán y le ordeno que
cambie su rumbo 10 grados al sur. ¡Cambio!
- Pues mire, yo solo soy un marinero de segunda,
pero insisto en que sea usted el que modifique su rumbo 10 grados al
norte. Cambio...
- Pero es que esto es un portaaviones, y tengo prioridad.
¡Cambio...!
- Me da igual, esto es un faro...

Cuentan las crónicas que en
1.994 se celebró una competición de remo entre dos equipos,
uno compuesto por trabajadores de una compañía española
y el otro por sus colegas de otra empresa similar japonesa. Se dio la
salida y los remeros japoneses se empezaron a destacar desde el primer
momento, llegando a la meta con una hora de ventaja sobre el equipo
español. Los altos cargos de la empresa se reunieron para sacar
conclusiones sobre el espectáculo tan bochornoso que se había
dado, llegando a la siguiente conclusión:
- Se ha podido comprobar que el equipo japonés
estaba formado por un jefe y diez remeros, mientras que el nuestro lo
formaban diez jefes y un remero, por lo que el próximo año
se tomarán las medidas pertinentes para paliar esta situación.
En el año 95, se dio de nuevo la salida y
nuevamente el equipo japonés se empezó a distanciar desde
la primera remada. El equipo español llegó esta vez con
dos horas y media de retraso sobre el nipón. La dirección
se volvió a reunir, después del sonado rapapolvo de la
gerencia, para estudiar lo acaecido, y vieron que ese año el
equipo japonés había estado compuesto nuevamente por un
jefe de equipo y diez remeros, mientras que el español, tras
las eficaces medidas adoptadas el año anterior, se compuso de
un jefe de equipo, dos asesores de gerencia, siete jefes de sección
y un remero. Por ello, tras un minucioso análisis, llegaron a
la siguiente conclusión:
- EL REMERO ES UN INCOMPETENTE
En el año 96, como no podía ser diferente, el equipo japonés
escapó nada más darse la salida. La trainera que ese año
se había encargado al departamento de nuevas tecnologías,
llegó con cuatro horas de retraso. Tras la regata, y a fin de
evaluar los resultados, se celebró una reunión de alto
nivel en la cuarta planta del edificio de la central, llegándose
a la siguiente evaluación:
- Este año el equipo nipón ha optado
una vez más por una tripulación tradicional, formada por
un jefe de equipo y diez remeros. El español, tras una auditoría
externa y el asesoramiento especial del departamento de organización,
ha optado por una formación mucho más vanguardista, compuesta
por un jefe de equipo, dos jefes de sección con plus de productividad,
dos auditores de Arthur Andersen, un sindicalista liberado y cuatro
vigilantes jurado que no quitaban ojo al único remero, el cual
había sido amonestado y castigado sin pluses ni incentivos por
el fracaso del año anterior.
Tras varias horas de reuniones, se acordó
que:
- En la regata del 97, el remero será de
contratación externa, ya que, a partir de la vigésimo
quinta milla marina, se ha venido observando cierta dejadez en el remero
de plantilla, que roza el pasotismo en la línea de meta.

Una misionera, que estaba de novia, anunció su matrimonio a la iglesia por medio de una carta. En ella se sinceraba de su nerviosismo por aquella decisión, y las hermanas resolvieron enviarle un telegrama con un versículo en 1 JUAN 4:18, que aseguraba que el perfecto amor echaba fuera el temor.
Todo iba bien, hasta que llegaron a la oficina de telégrafos y el empleado escribió el mensaje omitiendo el número 1, antepuesto al nombre de Juan (para indicar que se trataba de la primera epístola), y el mensaje llegó como JUAN 4:18.
(“…porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.”)

Un hombre, que se encuentra en un
globo aerostático, se da cuenta de que no reconoce el paisaje.
Ante el temor de haberse perdido, decide descender y preguntarle a alguien
dónde se encuentra. Entonces, comprueba que hay un hombre paseando
por el monte y le pregunta:
- Perdone, ¿sabe dónde estoy?
- Sí, contesta el otro. Está en un
globo aerostático a unos seis metros de altura sobre el suelo.
- Usted es informático, ¿no?
- Sí, ¿cómo lo ha sabido?
- Porque todo lo que me ha dicho es técnicamente
correcto pero no me sirve de nada.
- Y usted es usuario, ¿no?
- Sí, ¿cómo lo sabe?
- Porque usted se encuentra en la misma situación
en la que estaba hace unos minutos, pero ahora cree que la culpa la
tengo yo.

Unos hombres están subidos
a un árbol cuando les ve un policía:
- Pero, bueno, ¿ustedes qué hacen
ahí ? ¡Venga hombre, bajen, no sea que se caigan y se rompan
algo...!
Cuando llegan al suelo, el guardia les pregunta:
- A ver, ¿ustedes quiénes son?
- Pues vaya memoria..., ¡¡¡los
del árbol!!!

'Mamá', dice un mosquito:, - ¿Me dejas ir a la iglesia?
Está bien, dice la mamá mosquito, pero cuando empiecen a aplaudir, !te vienes!

Dos amigos se encuentran cuando vuelven
un lunes al trabajo:
- ¡Hombre! ¿Qué tal el
fin de semana? Habías ido a la playa, ¿no?.
- Pues sí, fui a la playa con mi mujer
y los niños. Y no vas a creer lo que me pasó. Pues resulta
que fui a dar un paseo por la ría, donde se ponen los pescadores.
Iba yo comiéndome un bocadillo de chorizo y observé que
los peces se tiraban a las migas que caían al agua. Pues nada,
que ni corto ni perezoso, metí el chorizo en el agua y vino un
besugo, que no sé qué hacía ahí, le pegó
un mordisco al chorizo, tiré de él y lo saqué del
agua. Tío, ¡no veas que besugo...! ¡Veinte kilos,
nada menos!.
- ¡Caramba! Vaya pedazo de bicho, ¿no?.
- Pues como lo oyes. ¿Y tú?
¿Qué tal el fin de semana?.
- ¡Calla, no me hables, que estoy metido
en un lío tremendo!.
- ¿Qué pasó?.
- Pues nada, que me fui a cazar. Estuve todo
el día por el monte, y nada. Oye, es que ni una pieza. Total,
que cuando estaba de vuelta al Land-Rover, veo que cerca de la carretera
aparece un ciervo. Casi sin pensarlo le apunto y lo dejo seco.
- ¡Anda, la leche, qué suerte!
Oye, ¿pero no estamos en veda?.
- Pues claro que estamos en veda... Ahí
empezó el lío. Y lo malo es que cuando me acerqué,
resulta que era una cierva, y estaba embarazada....
- ¡Vaya! ¿Y qué hiciste?.
- ¡Pues qué voy a hacer...! Cogí
una pala del coche y me puse a cavar un agujero para enterrar a la cierva.
- ¡Míralo qué pillín...!.
- No, calla, calla, que resulta que cuando
ya estaba acabando el agujero, ¡va y aparece el guarda...!.
- ¡Buf, qué multa, macho!.
- ¡Qué multa, ni qué tonterías...!
Enfadado como estaba, no se me ocurrió otra cosa que coger la
escopeta, y le pegué dos tiros, tío.
- ¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh...!!!
¡A la cárcel, Manolo!.
- ¡Sssshhhhhhh! ¿Quieres
hablar más bajo, hombre?.
- (en voz baja) A la cárcel, Manolo,
a la cárcel vas a ir, por burro.
- Que no, tonto, ¿no ves que tenía
hecho un hoyo? Pues nada, con enterrar al guarda con el ciervo, se acabó
el problema....
- ¡¡¡No me fastidies,
Manolo...!!!.
- Ssshhhhh! Sí, hombre, lo malo
fue que cuando estaba metiendo al guarda en el agujero, apareció
una pareja de la guardia civil.
- ¡¡¡Aaaaaaahhhh...!!!
¿Y qué hiciste, Manolo?.
- ¡Pues qué voy a hacer...!
¿Qué quieres, que me metan en la cárcel? ¡Les
pegué cuatro tiros a los dos! Total, con hacer más grande
el agujero....
- ¡¡¡Aaaaaaaahhhh...!!!
¡A la cárcel para toda la vida!.
- ¡¡¡Shhhhhhhhh...!!!
¿Quieres hablar más bajo? Lo peor es que cuando estaba
agrandando el agujero, se acercó por la carretera un autobús
y, al ver el coche, se paró. Imagínate, Federico, un autobús
lleno de turistas ingleses, ¿te lo puedes creer?.
- ¡¡¡Aaaaaaaaahhhhhhh...!!!
¡No me fastidies, Manolo! ¡Por favor, dime que no...! ¿Qué
hiciste c...? ¡¡¡Manolo!!! ¿Qué les
hiciste a los turistas...?.
- Mira, ¡ya le estás quitando
kilos a tu besugo o me cargo a todos los ingleses ahora mismo...!.

¿Cuál es el único animal que siempre hay adelante en las iglesias?
El pulpito.

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