
Victoria por goleada

Superclásico
en el Estadio de Vélez.
Alberto Baldo, ElAtrio Argentina.
Sábado 7 de Febrero, Estadio del Club de Futbol Velez Sarsfield.
En su interior 50.000 personas ocupan hasta el mínimo espacio
disponible. Muchos estaban desde el día anterior, esperando
conseguir una buena ubicación.
Otros habían llegado de varios países limítrofes.
El clásico es el encuentro que todos desean presenciar. Nadie
pierde detalle. Desde 2 enormes pantallas, se ve al equipo, en los
últimos preparativos. El técnico alienta a sus jugadores
y les dice que el lance es a "muerte". Pasan los segundos
y las pantallas muestran victorias anteriores de este equipo.
De pronto se encienden las luces, ruge la multitud y comienza el encuentro.
El legendario Polo Negrete, uno de los
pioneros de la alabanza, entona el primer tema y la gente lo ovaciona.
Uno a cero (1-0).
Seis a cero, un Coro Gospel baila e interpreta música
que viene del alma.
Siete a cero, el lema del encuentro es "NO DEJES DE SOÑAR"
y este será el principal tema del evento. Un coro con los más
conocidos intérpretes argentinos de todas las edades, nos alienta
a seguir soñando. La gente nuevamente ovaciona, ocho a cero,
el Dios Todopoderoso. Vuela por los aires junto a su hijo y nos invita
a no detenernos, para poder concretar nuestros sueños.
Nueve a cero, finalmente y luego de otras hermosas actuaciones de
grandes intérpretes, el DT. Nos cuenta su propio testimonio,
estallan miles de fuegos artificiales y gigantescos balones inflables
son arrojados a la multitud, que también ocupó el campo
de juego. Y los hace girar sobre sus cabezas. Diez a cero, el partido
termina en goleada y el equipo se despide hasta un nuevo encuentro.
El gran clásico de la juventud nuevamente llevó a la
cima al más grande jugador de todos los tiempos. Jesucristo
es, como siempre el Numero Uno indiscutido.
El Dios Todopoderoso sonríe feliz y emocionado, ya que cuenta
en su equipo con la estrella...que le hará ganar todos los
encuentros de su vida.
| Dante Gebel
nos dice hasta la próxima... con Cristo, se puede soñar. |
|
.