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Publicado el 25 de Septiembre del 2001
Heraldos de la Palabra: Cristianismo
Jesús sigue sanando hoy
La ciencia ha evolucionado significativamente en
los últimos cien años. El siglo pasado le permitió
al género humano dar un salto histórico sin precedentes
en todos los órdenes, y por supuesto, en materia científica.
Sin embargo persisten enfermedades e incluso defectos físicos
para los cuales la medicina no tiene curación... Pero Dios sí
puede hacerlo, porque para El nada hay imposible...
"Al salir ellos de Jericó, le seguía
un gran multitud. Dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando
oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor,
Hijo de David, ten misericordia de nosotros!. Y la gente les reprendía
para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor,
Hijo de David, ten misericordia de nosotros!. Y deteniéndose
Jesús les dijo: ¿Qué queréis que os haga?
Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. Entonces
Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y enseguida recibieron
la vista; y le siguieron" (Mateo 20:29-34).
Al leer este pasaje,
encontramos algunos aspectos que vale la pena evaluar:
1.-
Debemos confiar en Aquél que sí puede sanar. "Dos
ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús
pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten
misericordia de nosotros!". Los dos invidentes sabían que
nadie había respondido a sus requerimientos. Deseaban ver, pero
humanamente era imposible restablecer su sistema visual. El hombre no
podía, pero sabía que Jesús, el Maestro, podía
hacer algo. Confiaron. Esa palabra es clave para ver milagros: confiar.
2.-
Quien espera un milagro, no se desanima por el escepticismo de los demás.
"Y la gente les reprendía para que callasen; pero ellos
clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten
misericordia de nosotros!. " A nuestro alrededor siempre encontraremos
incrédulos, personas que miran todo a la luz de la razón
y no conciben que los milagros puedan ocurrir. Sin embargo el cristiano
es diferente. No presta atención a las voces derrotistas que
dicen: "Eso es imposible". Simplemente ponen su mirada en
Jesucristo y repiten en fe, una y otra vez: "Dios sí puede
hacerlo...".
3.-
Quien tiene fe, es específico al pedir. "Y deteniéndose
Jesús les dijo: ¿Qué queréis que os haga?
". Jesús les preguntó qué querían.
Ellos bien habrían podido estar clamando por una casa nueva o
quizá por tener dinero, y no querer la sanidad. Eso bien pudo
ocurrir. De ahí la importancia de la pregunta que le hizo nuestro
amado Señor. Una aplicación práctica: sea específico
al pedir al Señor por un milagro.
4.-
Al pedir, tocamos el amor y misericordia de Dios y, El responde con
milagros. " Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros
ojos. Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos,
y enseguida recibieron la vista; y le siguieron" ". Decenas
de personas esperan prodigios, pero nunca los piden en oración.
Esperan que Dios obre milagros sin que se los hayan pedido. Personalmente
creo que la solución está en pedir en oración,
tocar la ternura y amor de nuestro amado Señor.
5.-
No pierda la gratitud para con Dios. "...y enseguida recibieron
la vista; y le siguieron ". Muchas personas reciben milagros de
nuestro Dios, y ni siquiera dan las gracias por su misericordia. Una
vez El responde, no vuelven ni siquiera a orar. Su interés esencial
era el milagro. La actitud utilitarista les lleva a sólo pedir
y no darle al Creador la honra y gloria que se merece.
Creo que hoy, ahora, Dios puede obrar un milagro
en su vida. Pero debe pedirlo. Si ora, Dios en su infinita voluntad
responde. Tal vez ha perdido las esperanzas. Pues bien, cualquiera que
sea su enfermedad o problema, pida con fe, confiando, abandonando toda
duda y racionalismo |