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Publicado el 19 de Junio del 2001
Un mal testimonio (II de II)
Génesis 12:10-20
3.- Un Dios fiel que nunca renuncia.
Abraham no ha reparado en el desvío de su
vida respecto al camino de Dios para Él, y cae una vez más
en la tentación de solucionar el problema presente por sus propios
medios, apoyándose en una media verdad (= una mentira) en su
relación familiar con su esposa y parece interesarle más
su supervivencia o su integridad física que obedecer y confiar
en los planes de su Dios para su vida. Pero el Señor es fiel
y nunca renuncia a salvar a Abraham de esta situación. Tampoco
renuncia a los planes y propósitos que tiene para su siervo.
Intentamos resolver nuestros problemas por
nuestra propia cuenta y llega el desastre, porque no confiamos en el
Señor. No esperamos. No lo ponemos en primer lugar. A pesar de
ello, Dios nunca va agotar su paciencia y nunca va a renunciar al plan
que tiene para cada persona.
4.- Al final, dejo un mal testimonio
Aparentemente, la mentira ha pasado inadvertida
en la situación; todo va bien, y Abraham prospera gracias a su
desobediencia. Pero se trata de una prosperidad temporal, a expensas
de un declive espiritual. El engaño es descubierto y Abraham
descubre el gran error cometido y lo lejos que, sin dificultad, se encuentra
de Dios.
¿Qué valoramos más la riqueza
espiritual o la prosperidad material? Muchas veces le damos mucha importancia
a las riquezas, a las comodidades, a vivir bien, a vivir para nosotros,
sin preocuparnos de nuestra vida cristiana, dedicándole poco
tiempo, poco esfuerzo, poco interés a las cosas espirituales.
En muchas ocasiones, las dos cosas son incompatibles.
Como reflexión final, en el Sermón
del Monte el Señor Jesús dijo: "no podéis
servir a dos señores, amaréis al uno y odiaréis
al otro; no podéis servir a Dios y a las riquezas".

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