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Publicado el 27 de Marzo del 2001
El Libro de Nahum (VIII de X)
El Juicio Expresado (cap.3)
B. El ejemplo del juicio (8-11)
Pero seguro, que ante la tremenda realidad
del juicio, había en Nínive muchos filósofos o
teólogos que empezaron a elucubrar sus nuevas teorías.
"Dios es amor, recordad en los tiempos de Jonás como se
arrepintió, no os preocupéis, finalmente Dios no derramará
su juicio". otros, queriendo explicar las advertencias de otra
forma al margen de Dios quizás gritaran: "Estamos atravesando
por una serie de circunstancias naturales que se producen cada cierto
número de años, pero no os preocupéis, los 'científicos'
lo tienen todo dispuesto y aquí, dentro de las murallas no hay
peligro". Quizá los más escépticos afirmasen:
"¿Que viene un castigo? No hagas caso de nadie, no son más
que los inventos de unos cuantos que no quieren que nos divirtamos.
Sé feliz y que más da lo que venga". Quizá
se oyeran estas y otras voces, por que en definitiva, la sociedad, y
el hombre en particular, no han cambiado tanto desde entonces, y esto
es algo de lo que podemos oír hoy.
Es ante cuestiones similares que el Señor
por medio de su profeta, tiene que invitar a Nínive ha echar
un pequeño vistazo a la historia para referirle un caso particular
que evidencia que el juicio de Dios elimina todo poderío, toda
confianza y se muestra implacable con el pecado. Mira al ejemplo de
Tebas; mira sus baluartes, sus fortalezas, su dominio, sus apoyos. Piensa
en que realmente en su tiempo parecía invulnerable. Sin embargo,
toda esta prosperidad se tornó en esclavitud y destierro cuando
Dios dictó su juicio.
Las lecciones de la historia, son las grandes
lecciones que la humanidad tiene que aprender. Las lecciones de un Dios
que es Soberano, que está en control de todas las circunstancias
y que determina un tiempo en el cual Él saca a la luz su justicia,
debieran ser lecciones que todos aprendiésemos para vivir vidas
de humildad y compromiso con Dios, vidas humilladas ante Aquel que es
el todo, vidas preparadas y siempre a bien con Dios. Vidas que no dan
lugar al Diablo, sino que saben buscar el perdón de Dios y no
consienten que el pecado o sentimientos pecaminosos aniden en su corazón.
Cuando el hombre vive de espaldas a la realidad
del juicio de Dios, llegará un día, como llegó
en el caso de Tebas, como también llegó en el caso de
Nínive, en que se reconocerá la realidad del juicio pero
entonces ya será tarde, será el día en que la altivez
del corazón humano busque escondites, busque un refugio, pero
no lo hallará. Hay un día marcado en la historia en el
cual toda rodilla se doblará ante la presencia en poder y gloria
del Hijo de Dios; y entonces, cuando los hombres reconozcan que se han
equivocado en cuanto a donde depositar su confianza, tristemente, será
tarde.
Eduardo Carnero

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