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Empuja la vaquitaUn maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vió a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias. Llegando al lugar constató la pobreza
del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera,
vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximó
al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó: Un bello día el joven resolvió abandonar
todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo
a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Asi lo hizo, y a medida que
se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo
habitado, con carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando
en el jardín. El joven se sintió triste y desesperado imaginando que
aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir,
aceleró el paso y llegando allá, fué recibido por un señor muy simpático,
el joven preguntó por la familia que vivía ahí hace unos cuatro años,
el señor respondió que seguían viviendo ahí. Espantado el joven entró
corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hace
algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor: Todos nosotros tenemos una vaquita
que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra sobrevivencia la
cual es una convivencia con la rutina, nos hace dependientes,
el mundo casi se reduce a lo que la vaquita nos produce.
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Equipo ElAtrio.Net |
Revisado el
12-04-2003
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