|
|
|
||
Médico, cúrate a tí mismo... Todo estaba preparado para
la operación. Y todo obedecía las más rigurosas
reglas de higiene y asepsia. Las enfermeras estaban listas. El equipo
quirúrgico estaba listo. Y aunque no era una operación
difícil, la corrección de una hernia, era una circunstancia
especial. El cirujano sería el doctor Coronel Truta, de setenta
años de edad, de Bucarest, Rumania. «Lo hago -explicó el doctor Truta- para demostrar que es posible, y para que vean que lo que enseño, lo practico, hasta en mí mismo.» No podemos menos que admirar
a este cirajano que, con su propia mano aplicada a sí mismo,
dio prueba que estaba dispuesto a demostrar en carne propia que él
practicaba lo que enseñaba. Pero el doctor Truta ilustró
algo más. Ilustró un dicho antiguo que, en cierta ocasión,
citó el Señor Jesucristo mismo: «¡Médico,
cúrate a ti mismo!" (Lucas 4:23). Y en efecto, Cristo realizó
en sí mismo la cura radical de los pecados de toda la humanidad
cuando dio su vida en la cruz del
[Home]
[Portada] [Mapa
Web] [Buscador] |
|
|
||
|
|
Equipo ElAtrio.Net |
Revisado el
12-04-2003
|