Puntos Clave de las Enseñanzas
de la Iglesia Católica
(Entre paréntesis disponemos los números
correspondientes de cada definición en el Catecismo de
la Iglesia Católica)
1-
Justificación por fe y por obras.
Justificación inicial y limpieza del pecado original por
medio del bautismo (1987, 1262, 1274, 1995), que se practica en
los infantes y si se trata de adultos ha de ser previa preparación
(catecumenado).
La justificación se pierde al cometer un pecado mortal
(1033, 1855) y se acrecienta a través de sacramentos y
buenas obras (1212, 1392, 2010).
Por medio de la penitencia se puede recuperar la gracia de la
justificación (980, 1446).
La salvación es un proceso que dura toda la vida y se obtiene
cooperando con la gracia por la fe, las buenas obras y los sacramentos
(183, 1129, 1815, 2002).
La fe es creer en Dios y aceptar todo lo que la Iglesia católica
enseña (181, 182, 1814).
2-
Los sacramentos son necesarios para recibir de forma continua
la gracia de Dios (1127, 1129).
Los pecados veniales no incurren en castigo eterno (1855, 1863),
los graves deben confesarse a un sacerdote (1456,1457), que puede
perdonar el pecado (1442, 1461), quedando el castigo temporal
por ese pecado que ha de satisfacerse por medio de penitencias
(1434, 1459, 1460).
Las indulgencias por actos de piedad, libran de esos castigos
temporales (1212, 1392, 2010).
3-
El Purgatorio es necesario para expiar el pecado y limpiar el
alma(1030, 1031).
Los vivos pueden ayudar a quienes están en el Purgatorio
mediante oraciones, Misas y buenas obras (1032, 1371, 1479).
4-
No es posible saber en esta vida si alguien va a alcanzar la vida
eterna (1036, 2005), y ésta es una recompensa merecida
(1821, 2010).
5-
Es necesario pertenecer a la Iglesia Católica Romana para
la salvación (846).
6-
El pan y el vino, en el sacrificio de la Misa y una vez consagrados
por el sacerdote oficiante, se convierten en el cuerpo y la sangre
de Cristo reales (1373, 1377), y son alimento celestial que nos
ayudan a conseguir la vida eterna (1392, 1405, 1419), cada vez
que se celebra se realiza la obra de nuestra Redención
(1405), a la vez que este acto une a los fieles en la tierra a
la Santísima Virgen María y a todos los santos (1392,
1405, 1419).
El pan y el vino consagrados han de ser adorados y venerados (1378,
1381).
7-
El Sacrificio de la Misa es el sacrificio de la cruz (1085, 1365,
1367), sólo cambia la manera en que se ofrece, ya que Cristo
es inmolado incruentamente (sin sangre) (1367).
En cada Misa, el sacerdote vuelve a presentar al Padre el sacrificio
de Cristo y Cristo se hace real y misteriosamente presente (1354,
1357).
La Misa expía los pecados de vivos y de aquellos muertos
en Cristo que no están plenamente purificados (1367, 1371,
1414).
8-
María fue "preservada libre de toda mancha del pecado
original" desde el primer instante de su concepción
(doctrina de la Inmaculada Concepción) (490-492).
María, "la toda Santa", vivió una vida
perfectamente impecable (411, 493).
María fue virgen antes, durante y después del nacimiento
de Cristo (496-511).
María es la Madre de Dios (963, 971, 2677).
María es la Madre de la Iglesia porque colaboró
con su amor a que nacieran en la Iglesia los creyentes y continua
ejercitando desde el cielo su oficio materno con respecto a los
miembros de Cristo (963, 975).
9-
María es la corredentora (aún no es dogma oficial),
pues participó con Cristo en el doloroso acto de la redención
y dio amorosamente su consentimiento a la inmolación de
su Hijo, además de que es "Abogada, Auxiliadora, Socorro
y Mediadora" (618, 964, 968-970). A María se le pueden
confiar los cuidados y las peticiones de los fieles (968-970,
2677). Hay que ponerse en las manos de María "ahora"
y entregar también en sus manos "desde ahora"
"la hora de nuestra muerte" (2677).
10-
Al final de su vida terrena, María "fue llevada en
cuerpo y alma a la gloria del cielo" (doctrina de la Asunción)
(966, 974).
El Señor ha exaltado a María en gloria celestial.
Fue "elevada al trono por el Señor como Reina del
universo" (966).
Se le debe honrar y venerar con culto especial y singular (971,
2675).
11-
Pedro era el cabeza de los apóstoles (552, 765, 880).
Los obispos son sucesores de los apóstoles (861-862, 938).
El Papa, como Obispo de Roma es el sucesor de Pedro (882, 936).
12-
Dios ha confiado la Revelación de la fe cristiana a los
obispos católico-romanos , y al Magisterio(81-87).
El Magisterio es el intérprete infalible de la Escritura.(890-891,
2034-2035). El Papa es infalible en enseñanza autoritaria
(cuando habla ex cathedra) (891).
13-
La Sagrada Escritura junto con la Sagrada Tradición son
la Palabra de Dios (81, 85, 97, 182) y "se han de recibir
y respetar con el mismo espíritu de devoción"
(80-82).
Mª Paz Cala Lorenzo
Bibliografía:
Catecismo de la Iglesia Católica (Asociación
de editores del Catecismo).
Lo que necesitas saber acerca del catolicismo romano.
Guía de consulta rápida. J.G.McCarthy. Ed Discípulo
